Cómo les doy a mis hijos una visión del Evangelio

Mateo 18:32-33 (NVI)
 Entonces el señor mandó llamar al siervo. “¡Siervo malvado! —le increpó—. Te perdoné toda aquella deuda porque me lo suplicaste. ¿No debías tú también haberte compadecido de tu compañero, así como yo me compadecí de ti?”

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Sus hijos necesitan ver y escuchar el Evangelio

¿Qué es el Evangelio?

Que Dios nos amó cuando eramos indignos de ser amados y tomo el castigo de nuestro pecado y lo coloco en su hijo que aceptó la tarea voluntariamente (Juan 3:16-17, Romanos 5:8, Gálatas 1:3-5).

Ahora, no voy a mentir, tengo unos cipotes (niños) muy buenos. Son chistosos (graciosas), cariñosos, inteligentes, amables, talentosas, y mucho más. Pero como cualquier otro niño, pueden ser odiosos, egoístas, desagradecidos, y descuidados.

El evangelio no es sólo ignorar lo que hicieron

Entonces, ¿cómo le enseñas a tus hijos el Evangelio?

No, no es sólo por ignorar su mal comportamiento. Jesús tuvo que morir en la Cruz porque Dios no podía simplemente ignorar nuestro pecado.

Les mostramos el Evangelio asegurándonos que saben que los ama cuando están en su peor momento. Sus niños no ven el amor verdadero cuando usted les sonríe y los abraza cuando trajeron buenosa grados (calificaciones) o ganaron un premio or trofeo pero cuando usted lo hace cuando están haciendo el contrario.

Eso es lo que es la gracia, amor inmerecido dado libremente.

El Evangelio es una buena noticia de amor inmerecido

Reflejamos el evangelio cuando los perdonamos porque recordamos cuánto hemos sido perdonados. Mi deuda de pecado era tan infinitamente grande que yo nunca podría haber pagado en toda la eternidad. Pero Jesús tomó mi deuda y la pagó con su vida.

Así que miramos más allá de su odioso comentario, pasamos por alto su falta de respeto, y los perdonamos porque, en comparación con lo que hemos sido perdonados, sus acciones son gotas de agua en un océano comparado con la misericordia que recibimos.

Siempre hay consecuencias, pero también siempre hay amor.

No lo merecíamos, pero Jesús lo dio de todos modos. Y nuestros hijos tal vez no se lo merecen, pero se lo damos a ellos tan a menudo como lo necesitan y lo más alto de nuestra capacidad.

Perdonado mucho para perdonar mucho

En la historia encontrada en Mateo 18, Jesús está haciendo un punto que hemos sido perdonados una deuda eterna. Y es hipocresía si nosotros retenemosel perdón por una ofensa temporal cometida contra nosotros.

Hemos sido perdonados mucho, así que perdonamos mucho.

Reflejamos el perdón de Dios cuando damos perdón a otros.

Así que todos los días quiero que mis hijos vean el evangelio en acción a través de mí; en acción a lo largo de mi vida. Así que soy intencional en decirle a mis hijos “te amo por siempre no importa lo que pase”.

Eso es lo que Jesús hizo por mí y ha cambiado para siempre mi vida.

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